Romper con las raíces no significa que haya que romper con el pasado. Romper con las raíces no es hacer juicio de estas, ni tener que afirmarlas ni negarlas. Romper con las raíces es evolucionar desde el conocimiento de la historia hacia un mundo inédito y, por qué no, mejor. Romper con las raíces también es cubrir el déficit educacional que la enseñanza pública no puede satisfacer. Romper con las raíces es aprehender de lo vivido, de todo lo ocurrido en tiempos pretéritos y avanzar hacia el futuro re-escribiendo el presente.

Para el entorno de las artes, en particular, y de la cultura, en general, el romper con las raíces suele suponer un punto de partida para comenzar un nuevo tiempo o movimiento estético que rompa con lo establecido. Y, erróneamente, muchas veces se llegan a entender este nuevo y viejo tiempo como antagónicos. Pero las raíces no se rompen para eliminar el rastro del pasado, sino para redirigir el presente y completar el futuro. Evaluar la historia más reciente, evolucionar los géneros musicales, subsanar carencias formativas....

Romper con las raíces como resistencia ante el discurso único. Esta es la principal reflexión del programa de Aptitudes 2015. Un compendio de acciones y artistas que no hacen distinción entre cultura popular y cultura de élite, con un componente marcadamente crítico, político y evolucionista. Porque romper con las raíces también lleva implícito regresar a los orígenes.

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